15 maneras de saber escuchar y mejorar las relaciones interpersonales

Piensa en lo importante que es que te escuchen. También es importante saber escuchar.

Reflexiona sobre alguna ocasión en la que tenías algo que decir, algo importante o vulnerable que compartir, y sabías que contabas con toda la atención de la otra persona.

Ese nivel de atención, cuando sabes que la otra persona te está escuchando de verdad, te hace sentir valorado.

Te hace sentir seguro, comprendido e importante. Que te escuchen te valida.

Ahora piensa en alguna ocasión en la que tuvieras algo que decir, pero no obtuvieras ese nivel de atención.

La otra persona estaba distraída o desinteresada, y usted se sintió ignorado, disminuido e intrascendente.

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¿Por qué es importante saber escuchar?

Por desgracia, saber escuchar es cada vez más un arte perdido. Las conversaciones cara a cara e incluso por teléfono ya no son la principal forma de comunicarnos.

Los guardianes de nuestras interacciones son nuestros ordenadores y teléfonos móviles, a los que enviamos correos electrónicos o mensajes de texto en un lenguaje lacónico, abreviado y a menudo malinterpretado.

Cuando mantenemos conversaciones en persona, estos mismos dispositivos nos roban la atención en cuanto oímos un pitido. Es casi imposible ser un buen oyente cuando estás en constante alerta ante algún otro mensaje más importante que te distrae.

Todos sabemos que es importante saber escuchar porque sabemos lo bien que nos sentimos cuando nos escuchan. La mayoría de nosotros queremos ser oyentes activos y que las personas que nos importan se sientan escuchadas.

Pero la capacidad de escuchar bien aporta otros beneficios, además de apoyar a los demás y ganarse su aprecio.

Como buen oyente, puedes. . .

  • Mejorar las relaciones en tu vida personal y profesional.
  • Ser más empático centrándote en los demás y en lo que comparten.
  • Resuelves mejor los problemas de los demás y los tuyos propios.
  • Aprendes diferentes puntos de vista para ampliar tu perspectiva.
  • Retienes la información más importante que es útil para la vida y el éxito profesional.
  • Tomas decisiones con facilidad porque dispone de más información.
  • Evitas conflictos y malentendidos a medida que ganas en claridad.
  • Aumentas tu confianza con acceso a más información y concienciación.

Saber escuchar es un punto fuerte similar a tener buenos modales. Es una cualidad que ya no parece ser un requisito social, pero si la practicas, te distingue de la multitud y hace que los demás graviten hacia ti.

¿Te gustaría escuchar mejor y afinar tu capacidad de escucha?

Tenemos algunas estrategias para ti.

15 estrategias clave para ser un buen oyente

1. Elimina o evita las distracciones

Si vas a conversar con alguien (o con varias personas), tómate un momento para prever posibles distracciones y eliminarlas.

Apaga el móvil y guárdalo. Apaga el ordenador o quítale el sonido para no oír los correos electrónicos y las notificaciones que te llegan. Apaga la televisión, la radio o cualquier otro aparato que pueda distraerte.

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Si alguien necesita hablar contigo y estás en medio de un proyecto o tarea, pídele que espere hasta que termines o deja lo que estás haciendo para escuchar. La multitarea no permite escuchar bien.

Si te encuentras en un entorno social y estás hablando a solas con alguien, intenta apartarte a un espacio tranquilo donde no te aparten ni te interrumpan otras personas.

Por supuesto, no mires por encima del hombro de la otra persona mientras habla para ver quién más hay en la habitación.

2. Observa la comunicación no verbal y el tono de voz

Oír las palabras de alguien es sólo una pequeña parte de la escucha. Comunicamos mucho más a través de nuestras expresiones, lenguaje corporal y tono de voz.

Cuando escuches a alguien, obsérvalo también atentamente.

  • ¿Tienen los brazos cruzados a la defensiva o están sentados de forma abierta y confiada?
  • ¿Están diciendo «todo va bien» con sus palabras, pero su cara parece ansiosa?

Escuche también cómo están los que tienen que hablar.

  • ¿Parecen cansados, deprimidos, entusiasmados, confusos?
  • ¿Murmuran, hablan demasiado alto o lo dicen todo como si fuera una pregunta?

Aprende el arte de leer lo que la gente dice realmente más allá de sus palabras.

Esto puede ayudarte a ser más compasivo y comprensivo con la gente, y a evitar involucrarte con alguien que parezca engañoso, desinteresado o controlador.

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3. Sé el espejo

Una buena técnica de escucha activa consiste en imitar a la persona a la que estás escuchando. Sin que parezca que la imitas, intenta reflejar su tono de voz y su forma de hablar. También puedes reflejar sus gestos y su lenguaje corporal.

El reflejo ayuda a establecer una buena relación con la otra persona y fomenta la sensación de que compartes actitudes e ideas similares.

También puedes reflejar el concepto o las ideas que acabas de oír comunicar a la otra persona para reforzar que has entendido y escuchado lo que te ha dicho. Esto es especialmente importante en tus relaciones íntimas o en situaciones de conflicto.

Por ejemplo, la otra persona podría decir: «Me siento muy dolida cuando no me ayudas a limpiar después de cenar».

Puedes resumir y reformular: «Lo que te estoy oyendo decir es que cuando no te ayudo a limpiar, eso te causa dolor». Reflejas las palabras para demostrar que las has entendido correctamente y que te importa lo que se ha comunicado.

4. Empatizar, simpatizar y utilizar el lenguaje corporal

Puedes mostrar tu interés y conexión en una conversación a través de tus propias expresiones, lenguaje corporal y palabras.

  • Asiente con la cabeza para demostrar que estás atento y escuchando.

  • Inclínate hacia delante, hacia la otra persona.

  • Sonríe o muestra preocupación adecuadamente.

  • Da un apretón de manos o un toque cálido en el hombro para mostrar empatía.

Estas comunicaciones sutiles dicen mucho de su nivel de compromiso, comprensión e interés.

5. Practicar el silencio

A veces, la mejor manera de escuchar es dejar un espacio de silencio en la conversación. No siempre es necesaria una respuesta verbal, y este espacio de silencio invita al interlocutor a ofrecer más de lo que está pensando y sintiendo.

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Resulta incómodo sentarse en silencio durante más de unos segundos, pero hay que superar la incomodidad y sentarse. A veces, las conexiones más poderosas se establecen en ese espacio de silencio.

6. Haz preguntas de sondeo

Antes de ofrecer consejos, intenta utilizar preguntas poderosas para ayudar a los demás a descubrir respuestas y soluciones por sí mismos.

Utiliza preguntas abiertas que requieran algo más que un «sí» o un «no» por respuesta. Las preguntas abiertas invitan a profundizar en el diálogo entre los dos.

El mero hecho de hacer una pregunta a raíz de un comentario demuestra a la otra persona que estás atento e interesado.

Asegúrate de que sus preguntas no se conviertan en un interrogatorio. Se trata de escuchar más que de preguntar, pero cuando se hace una pregunta, debe ser oportuna y no amenazadora.

Algo tan sencillo como: «¿Puedes contarme más sobre eso?» es suficiente para demostrar que realmente estás escuchando.

7. No interrumpas ni cambies de tema

Si quieres ser un buen oyente, tienes que dejar que el orador complete una idea sin interrumpirle.

Probablemente te habrás encontrado con personas que interrumpen con frecuencia, se adueñan de la conversación y utilizan a la audiencia como plataforma para hablar de sí mismas o compartir sus conocimientos o experiencia.

Aunque lo hagan inconscientemente, da la sensación de que no han oído nada de lo que has dicho, o de que no les interesa lo que tienes que decir.

Antes de interponer tu respuesta o exponer tus argumentos, asegúrate de que la otra persona ha terminado de hablar. Haz una pausa en la conversación lo suficientemente larga como para asegurarte de que es tu turno de hablar.

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Además, no dejes colgado al interlocutor con un tema de conversación que ha iniciado cambiando bruscamente de tema. Ofrece una respuesta o una reflexión adicional al tema antes de pasar a algo de lo que tú quieras hablar.

8. Piensa antes de responder

Cuando te toque hablar, deja que tus palabras sean un reflejo de tu atenta escucha. Si estás realmente atento a lo que dice la otra persona, no estarás centrado en lo que tú quieres decir.

En lugar de soltar lo primero que se te ocurra, tómate un momento para pensar tu respuesta y lo que quieres ofrecer.

Si te piden su opinión, reflexiona detenidamente sobre lo que acabas de oír para poder dar una respuesta bien meditada.



9. Enfoca la escucha con mentalidad de aprendiz

Todo el mundo tiene una historia que contar, experiencias que compartir e ideas que merece la pena escuchar. No des por sentado que sabes más que el orador o que no tiene nada interesante que decir.

La curiosidad y el interés por la gente es un signo de inteligencia y humildad. Reconoces que no eres el centro del universo y que los demás pueden tener algo valioso que ofrecerte, aunque sea algo con lo que no estés de acuerdo.

Invita a los demás a compartir sus opiniones y conocimientos, y formula preguntas pertinentes. Escucha para entender y aprender más que para ofrecer una opinión contraria. Intenta salir de cada conversación habiendo aprendido algo nuevo.

10. Practica el no juzgar

Practicar la ausencia de prejuicios al escuchar es difícil porque tendemos a hacer suposiciones rápidas sobre las personas que tiñen nuestras opiniones sobre ellas.

Un comentario desagradable o un lenguaje corporal que parezca inseguro o desagradable pueden hacer que nos alejemos de alguien antes incluso de llegar a conocerlo.

Sé lo suficientemente centrado en ti mismo como para dar un paso atrás, abstenerte de sacar conclusiones precipitadas y reconocer que una persona es mucho más de lo que parece a simple vista u oído. Cuando te encuentres haciendo juicios rápidos, es el momento perfecto para mostrar amabilidad, curiosidad y empatía.

11. Asume la responsabilidad de una conversación positiva

Si empiezas una conversación con la intención de que sea interesante, positiva y memorable, habrás preparado el terreno para una gran conexión.

Quieres que la otra persona se sienta segura hablando contigo -incluso de temas incómodos- y puedes conseguirlo a través de tu calidez y genuino interés por ella.

Cuando la otra persona se siente validada y apoyada, tiene más confianza para compartir sus pensamientos y sentimientos, lo que permite una interacción más plena y auténtica con usted.

12. Validar las emociones del interlocutor

En la comunicación, a menudo ocurren muchas más cosas en el interior del interlocutor de lo que sugieren las palabras habladas. Como se menciona en el punto 2, los buenos oyentes tratan de leer las emociones que subyacen a las palabras del orador.

Al prestar atención a los sentimientos que hay detrás de las palabras, mejoras la conversación para comprender mejor a la otra persona. La otra persona no solo siente que la has escuchado, sino que realmente la entiendes.

Haz afirmaciones como: «Percibo que estás muy disgustado por esto» o «Debes sentirte muy decepcionado y frustrado», para que el oyente sepa que comprendes lo que siente. Usted valida y empatiza con la verdadera esencia de lo que esta persona está compartiendo.

13. Encuentra áreas de acuerdo

Hay muchos temas de conversación en los que pueden surgir desacuerdos y opiniones divergentes. Piensa en la política, la religión, el dinero y la mejor manera de colocar el papel higiénico en el rollo.

Por muy tentador que resulte rebatir la opinión de alguien con quien no estás de acuerdo, toma el camino más elevado y seguro. Busca áreas en las que podáis estar de acuerdo. Encuentra la manera de encauzar la conversación en una dirección en la que ambos (o todos) salgan ganando. Para pasar a un terreno neutral, puede utilizar frases sin compromiso como «Es un punto interesante» o «Nunca lo había oído decir así». O puedes interponer algo como «Creo que todos estamos de acuerdo en que…» para llevar la discusión a un área de acuerdo.

Esta maniobra es una habilidad diplomática que merece la pena aprender, ya que puede salvar una conversación e incluso una relación. No merece la pena enfadar a nadie por la mayoría de los temas controvertidos, y decir lo que piensas no te hará ganar puntos como oyente del año.

14. Ser digno de confianza y discreto

¿Alguna vez has compartido algo personal con alguien y has visto ese brillo en sus ojos que grita: «Estoy deseando ir a cotillear con alguien este jugoso chisme»? Te sientes traicionado antes de que abandonen la conversación.

Como buen oyente, tienes que comunicar tu integridad como confidente, aunque no pretendas serlo. A veces la gente comparte demasiado, sobre todo con quienes muestran interés y empatía.

Pregunta al interlocutor: «¿Esta información es privada?». O da por hecho que lo es, sobre todo si no hay ninguna razón válida para compartirla. Tu discreción no sólo te convierte en un mejor oyente. Te convierte en una persona con carácter.

15. Toma notas cuando sea necesario

En entornos sociales o charlando con tu pareja, no necesitas tomar notas para demostrar que estás escuchando. Si lo hicieras, podría parecer raro o artificioso.

Pero hay situaciones en las que tomar notas es perfectamente apropiado y a menudo necesario. Si estás en una reunión, hablando con tu jefe o en la consulta de un médico, anotar lo que dice el interlocutor demuestra que consideras que la información es valiosa e importante.

Por supuesto, no querrás parecer un taquígrafo que escribe cada palabra, pero tomar notas sobre puntos concretos revela que estás atento y escuchando. Al final de la conversación, puedes repasar con el interlocutor los puntos más destacados de tus notas para asegurarte de que has captado la información más relevante.

Practicar la escucha

Saber escuchar es una habilidad que hay que practicar. Es demasiado fácil adentrarse en tu propio mundo de distracciones, ideas y palabras.

  • Trabaja conscientemente para escuchar más que para hablar.
  • Aprende a leer las expresiones y el lenguaje corporal de los demás.
  • Estáte atento a las cosas que no se dicen pero que se siguen comunicando.

A medida que adquieras más habilidad para escuchar, descubrirás que la gente se inclina más hacia ti en busca de tu opinión y tus comentarios. Tendrás una habilidad que te dará ventaja en tu carrera y en todas tus relaciones.

¿Qué tiene que hacer hoy para escuchar mejor? Empieza con una sola de las ocho acciones enumeradas en este artículo. Practícala con diligencia y te sorprenderás de los buenos hábitos de escucha que empezaras a desarrollar.

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