¿Se ha quejado alguien recientemente de que eres un arrogante?
La noticia puede haberte dolido porque te percibes como una persona agradable.
Probablemente tuviste la reacción instintiva de rechazar los comentarios, pero no pudiste descartarlos por completo.
Tras una reflexión, reconociste que podías tener tendencias arrogantes.
Quizá te preguntes cómo cambiar tu actitud arrogante.
No te preocupes.
Tu nuevo nivel de autoconciencia te permitirá aprender a ser menos arrogante.

¿Qué es la arrogancia y en qué se diferencia de la confianza?
A veces se confunde la confianza en uno mismo con la arrogancia, pero son cosas distintas. En general, la confianza es un rasgo positivo, mientras que la arrogancia se considera un rasgo negativo.
La arrogancia surge de sentimientos exagerados de competencia, superioridad e importancia. Las personas arrogantes carecen de humildad.
Una persona arrogante puede tener algunas razones válidas para sentirse importante y digna, pero son insuficientes para justificar la idea de que uno sabe más en todas las situaciones.
La confianza viene sobre todo de la experiencia.
Una persona segura de sí misma reconoce su pericia o su capacidad para aprender sobre la marcha. La confianza ayuda a una persona a sentirse capaz de tener éxito en situaciones nuevas.
Cómo se comporta una persona arrogante en comparación con una persona segura de sí misma:
- Una persona arrogante desprecia las opiniones o consejos de los demás.
- Una persona segura de sí misma acepta que los demás puedan tener algo valioso que ofrecer.
- Las personas arrogantes suelen buscar atención para validar su ego.
- Las personas seguras de sí mismas sólo buscan atención cuando la necesitan, no como una forma de sentirse bien.
- Una persona arrogante presume y alardea de sus habilidades y logros.
- Una persona segura de sí misma habla de su éxito personal en los momentos adecuados
- Una persona arrogante nunca da crédito a los demás.
- Una persona segura de sí misma reconoce su mérito cuando es debido.
- Una persona arrogante siempre se siente fundamentalmente insegura, pero nunca lo admitiría.
- Una persona segura de sí misma, por definición, tiene pocas inseguridades.
En general, las personas arrogantes son conocidas por discutir y no reconocer nunca los errores. Consideran que siempre tienen razón, lo cual es imposible.
Las personas seguras de sí mismas pueden discutir cuando creen que su postura está justificada.
Sin embargo, ante pruebas razonables, una persona segura de sí misma aceptará opiniones alternativas o admitirá un error.

¿De qué es síntoma la arrogancia?
Tanto las experiencias vitales como los rasgos inherentes a la personalidad pueden inspirar un comportamiento arrogante.
Las fuerzas culturales contribuyen premiando a las personas que no se echan atrás en una discusión y hablan mal de sus enemigos percibidos. La cultura estadounidense, en particular, valora estos rasgos debido a su estructura hipercompetitiva.
Aun así, la arrogancia no garantiza el éxito y suele ser una máscara de las carencias personales.
El comportamiento arrogante puede indicar que alguien:
- Quiere ocultar inseguridades profundas
- Es extremadamente competitivo y quiere ganar a toda costa
- Fue maltratado y manipulado durante su infancia y aprendió el comportamiento
La arrogancia existe en un espectro. Algunas personas son extremadamente arrogantes y nunca aceptan que tienen defectos.
Otras personas muestran cierto comportamiento arrogante y pueden darse cuenta de que podrían mejorar su forma de tratar a los demás.
Investigadores en psicología de la Universidad de Missouri identificaron tres niveles de arrogancia.
- Su espectro comienza con la arrogancia individual basada en la suposición de rasgos y talentos personales superiores al margen de la realidad.
- A continuación, la arrogancia comparativa describe la supuesta superioridad de una persona sobre otras.
- Con arrogancia antagonista, esta creencia en la superioridad personal se traduce en menospreciar a los demás.
Otros psicólogos llegaron a la conclusión de que las personas arrogantes siempre buscan la forma de obtener una ventaja sobre los demás porque lo tratan todo como una competición.
Esta posición les hace propensos a las discusiones porque sus motivaciones siempre les llevan a apuntarse una victoria.
Cómo no ser arrogante: 13 lecciones esenciales
Si quieres trabajar para ser menos arrogante o asegurarte de que no adoptas comportamientos arrogantes sin saberlo, sigue leyendo para aprender a ser una persona más respetuosa y segura de sí misma.
1. Recordar argumentos pasados
Si eres propenso a la arrogancia, con frecuencia discutes porque quieres que el mundo sepa cuánta razón tienes.
Cuando analices disputas recientes, pregúntate si consideraste los méritos de la opinión contraria. ¿Recuerdas siquiera lo que dijo la otra persona?
Este ejercicio puede ayudarte a darte cuenta de cómo te cierras a la nueva información. Piensa en cómo este comportamiento limita tus oportunidades de aprender y crecer.

2. Pregúntate si la gente parece desconectarse de ti
¿Actúa la gente como si valorara lo que tienes que decir? ¿O suspiran y se alejan de tu presencia lo antes posible?
Sólo las personas atrapadas en una situación, como el lugar de trabajo o la familia, soportan el comportamiento arrogante durante mucho tiempo. Los demás se dedicarán a evitarte.
Tu arrogancia se basa en un deseo inflado de aprobación y admiración, pero tiene el efecto contrario. Alejarás a las personas útiles y auténticas y sólo atraerás a personas dañadas que admiran tu mal comportamiento.
3. Reflexiona sobre tu educación
La arrogancia no es rara entre los seres humanos. Nuestras necesidades psicológicas básicas de aceptación pueden ir demasiado lejos. Pueden inspirar un comportamiento arrogante que intente imponer al mundo tu supuesta genialidad.
Es posible que hayas aprendido la arrogancia de tus padres o de otros miembros de tu familia. Si creciste siendo menospreciado por tus allegados, entonces aprendiste que así es como la gente afirma su dominio.
Deshacer comportamientos interiorizados durante la infancia y la adolescencia requiere un esfuerzo decidido y continuo. Los hábitos se han arraigado en tu personalidad.
La motivación para cambiar puede venir de tus recuerdos de lo incómodo e infeliz que te hacían sentir de niño los miembros arrogantes de tu familia.
4. Pregúntate por qué necesitas tener razón
Tener razón cuando los hechos están de tu parte es una cosa. Tener razón sólo porque insistes en ella en ausencia de pruebas que la respalden es sencillamente deshonesto.
¿De verdad crees que alguien puede tener razón en todo y en todo momento? Porque eso es imposible, tienes que aceptar que a veces te equivocarás o cometerás errores.
Puede que temas que los demás te consideren inferior. ¿Por qué tienes tanto miedo? ¿Quieres que tu miedo controle toda tu vida?

5. Aprende a reconocer tus inseguridades
Todo el mundo tiene inseguridades, pero los arrogantes intentan disolverlas en fantasías de competencia total e infalibilidad.
Puedes convertirte en una persona más feliz y mejor reconociendo tus inseguridades en lugar de ahogarlas en un lago de negación.
Puedes superar algunas inseguridades y otras puedes aprender a aceptarlas y a vivir con ellas.
6. Considera los beneficios de no ser arrogante
Existe la posibilidad de que experimentes más éxito y felicidad si la gente tiene una opinión favorable de ti.
El comportamiento arrogante apaga a la mayoría de la gente, lo que significa que estás alejando a personas que podrían convertirse en aliados o amigos.
7. Practicar la humildad
Una persona arrogante naturalmente ve la humildad con desdén. Puede pensar que actuar con humildad le hará parecer débil. Sin embargo, una actitud humilde te liberará de la arrogancia. Los psicólogos dicen que la humildad viene de:
- Sentirse seguro de su identidad
- Ser honesto con uno mismo
- Aceptar nueva información
- Pensar en los demás
- Considerar a las personas como iguales
Imagina cómo cultivar estos comportamientos podría acabar con tus hábitos arrogantes.
8. Invita a otros a compartir tus ideas
En lugar de descartar la posibilidad de que otra persona tenga algo valioso que ofrecer, prueba a pedirle su opinión. Puede que te sorprenda lo que aprendas.
Al tomar la decisión consciente de pedir ideas a alguien, combates tu tendencia arrogante a evitar todo punto de vista externo.
9. Busca oportunidades para elogiar a la gente
Fíjese el objetivo de decir algo amable a la gente unas cuantas veces a la semana. Este ejercicio te entrenará para pensar en términos más positivos.
Tu arrogancia te ha hecho ver a los demás como inferiores, y al cerebro le gusta transitar por caminos trillados.
Unas palabras amables para los demás de vez en cuando ayudan a que la gente mejore su opinión sobre ti.
10. Tómate tiempo para reflexionar sobre tu día y revisar tu comportamiento
La autorreflexión no es un punto fuerte de las personas arrogantes porque dan por sentado que lo han hecho todo bien.
En tu viaje hacia la superación personal, date un poco de espacio para pensar en cómo has actuado hoy.
- ¿Eras amable o al menos aceptabas a los demás?
- ¿Molestaste a alguien?
Felicítate cuando hagas progresos y proponte hacerlo mejor al día siguiente cuando cometas errores.
11. Experimentar con la pérdida de control
Esta práctica puede ser dura incluso para personas que no se describirían como arrogantes.
Todos necesitamos un cierto nivel de control en nuestras vidas, pero nadie merece estar totalmente al mando todo el tiempo.
Cede el control en las situaciones de menor importancia para que puedas acostumbrarte al concepto de dejar que otros tomen la iniciativa de vez en cuando.
12. Cultiva tu sentido del humor
Tu arrogancia te obliga a tomarte demasiado en serio. Una actitud arrogante también conlleva una dura crítica interior.
No pasa nada por reírse de los pequeños errores. También debes intentar adoptar una actitud ligera ante los errores de los demás, en lugar de aprovecharte de ellos para progresar.
La gente agradecerá una sonrisa genuina por tu parte en lugar de una sonrisa arrogante.
13. Sé amable contigo mismo
Tu arrogancia te ha enseñado a verte totalmente perfecto.
Para escapar de esta norma destructiva que no puedes cumplir, aprende a tratarte con delicadeza.
La vida es dura para todos. Perdona tus fallos e intenta hacerlo mejor la próxima vez.
Eres una obra en construcción
Has dado un gran paso adelante en tu crecimiento personal al reconocer que necesitas reducir tu comportamiento arrogante.
Intenta reconducir tus impulsos altaneros preguntándote: ¿cómo puedo tener confianza en mí mismo sin ser arrogante?
Identifica tus talentos y aprende a sacar confianza de ellos. Esta práctica es mucho más saludable que decirte a ti mismo que siempre eres genial.
Reducir tu arrogancia llevará tiempo. Sé paciente y date la oportunidad de experimentar las recompensas de ser una persona más tolerante.






