11 razones por las que dejar ir es tan difícil y qué hacer al respecto

¿Alguna vez te has aferrado a algo que sabías que era malo o tóxico o te has preguntado: «Por qué es tan difícil dejar ir a alguien que es terrible para ti»?

Felicidades.

Eres humano, y dejar escapar algo es un obstáculo habitual.

Pero eliminarlo debería ser tu objetivo, porque aferrarse a la negatividad y a los rencores perjudica el bienestar.

Así que si estás preparado para empezar a vivir la vida que quieres (y mereces), puede que haya llegado el momento de deshacerte de algunas cargas emocionales.

Y eso es lo que abordamos hoy: el arte de dejar ir.

11 razones por las que dejar ir es tan difícil

¿Por qué es tan difícil dejar ir?

Si lo piensas bien, la vida es un viaje de desprendimiento, que comienza unos segundos después de que pateemos y gritemos para venir al mundo y alguien corte el cordón umbilical.

Y el ciclo continúa durante toda la vida. Irse de casa durante parte del día al empezar preescolar, perder los dientes de leche, abandonar el nido cuando se es adulto joven, poner fin a romances y amistades que ya no te sirven, dejar un trabajo que te hace sentir desgraciado… todas son formas de desapego saludable.

Hacer estas transiciones -dejar cosas atrás y desprenderse- no siempre es fácil. En realidad, rara vez lo es.

mujer en la playa cogida de la mano dejar ir es dificil

Pero, ¿por qué? Si la temporalidad y el desapego forman parte natural de la experiencia humana, ¿por qué es tan difícil desprenderse?

A continuación analizaremos las razones específicas, pero en términos generales, puede ser difícil dejarlo ir porque:

  • La terquedad: A los humanos nos encanta considerarnos seres superavanzados y, en muchos aspectos, tenemos razón. Pero algo que a menudo olvidamos (o decidimos ignorar) es que nuestras percepciones están irremediablemente contaminadas. No vemos las cosas como son en realidad, sino como somos nosotros y favorecemos nuestras versiones de la historia.

  • Perspectiva: La vida es una serie de lecciones. Con un poco de suerte, crecemos y cambiamos a mejor con cada revolución alrededor del sol. Pero nuestras perspectivas suelen ser deficientes por falta de experiencia, exposición o consideración.

  • Inmadurez: Viejos o jóvenes, la inmadurez a veces se apodera de nuestros sentidos y se niega a irse. Nos encontramos dando pisotones y tapándonos los oídos por cualquier motivo.

  • Trauma: Un trauma no abordado es un tumor emocional supurante; cuanto más crece, más problemático se vuelve.

11 razones por las que dejar ir es difícil y qué hacer

Ya hemos tratado algunos aspectos básicos sobre las dificultades de dejar ir. Ahora vamos a explorar las razones por las que nos aferramos.

1. Todavía estás atado

El apego emocional o intelectual puede ser la razón por la que tienes dificultades para dejar ir algo o a alguien. Cuando seguimos comprometidos con una situación o una persona, nos aferramos a ella o a ella.

El lado positivo es que aferrarse a los apegos emocionales es algo habitual, por lo que hay toneladas de información sobre cómo desvincularse emocionalmente de amantes, amigos y familiares tóxicos.

Pasos a seguir: Ponte a leer. Como ya hemos dicho, existe una gran cantidad de información y recursos. Absorbe lo que dicen los expertos y pon en práctica sus consejos.

2. No quieres renunciar a partes de ti mismo

Nuestros puntos de vista y opiniones definen nuestra personalidad y comportamiento. Son componentes importantes de nuestros esquemas interpersonales.

A veces, eso es bueno. Pero aferrarse a actitudes corrosivas y relaciones tóxicas erosiona la salud mental.

La incapacidad de dejar ir puede ser tu ego aferrándose a su configuración actual. Te sientes cómodo, no quieres pasar por el difícil trabajo de cambiar y, por lo tanto, intentas desesperadamente convencerte de que te quedes donde estás.

Pasos a seguir: Si tu instinto de aferrarte está relacionado con un sentido del yo, considera el concepto budista de impermanencia.

3. Quieres tener razón

Uno de los hábitos más difíciles de romper es la necesidad de ser correctos. Puesto que nuestras identidades están inextricablemente ligadas a nuestros pensamientos, valores y elecciones, cuestionar esas cosas se siente como una amenaza o un ataque.

Además, casi todas las sociedades valoran «ser correcto». Aunque se nos dice que está bien equivocarse, cometer errores o fracasar, el mensaje contrario se nos inculca inconscientemente desde pequeños. Nuestra cultura valora y da prioridad a los ganadores sobre los perdedores.

Desgraciadamente, interiorizamos estos mensajes de ganar o perder y nos apegamos cada vez más a nuestras posiciones.

Pero nadie vive una vida intachable. Todos metemos la pata. Nuestras opiniones no siempre son correctas.

Por eso, aprender a reconocer los errores con elegancia es esencial para ser una versión equilibrada, amable y justa de uno mismo.

Pasos a seguir: La lectura de libros de psicología y sociología permite comprender la naturaleza errática del cerebro humano. Cuando somos conscientes de sus peculiaridades y su falibilidad, es menos probable que nos aferremos a ideas podridas y relaciones perjudiciales. También hace que sea más fácil disculparse cuando uno se equivoca.

4. Aún no has diseccionado tu infancia

Nuestros años de formación influyen enormemente en nuestra visión del mundo, nuestras opiniones y nuestro comportamiento. En cierto modo, el periodo de 0 a 18 años es un periodo de adoctrinamiento. Consciente e inconscientemente, absorbemos y adoptamos el estilo de vida y las suposiciones de quienes nos rodean.

Cuando llega el momento de abandonar el nido, muchas personas empiezan a examinar su vida desde distintos ángulos, haciendo pequeños retoques o grandes cambios para adaptarse a la persona en la que se han convertido.

Se plantean si los valores que les inculcaron de niños coinciden con su sensibilidad de adultos.

Otras personas nunca diseccionan sus vidas y se aferran ciegamente a lo que les enseñaron. Las personas de este grupo tienden a aferrarse a las cosas, incluso cuando se enfrentan a pruebas convincentes y contrarias.

Pasos a seguir: Puede resultar difícil, pero una parte importante del autodesarrollo consiste en examinar por qué eres como eres y si esas razones son válidas. Depende de ti si recurres a la ayuda de un profesional o lo haces tú mismo. En cualquier caso, es fundamental que seas lo más sincero posible contigo mismo.

5. Te aferras a una fachada

El célebre sociólogo Irving Goffman escribió extensamente sobre los seres humanos que navegan por la dinámica de grupo. En última instancia (y de forma sencilla), llegó a la conclusión de que cada persona se desliza en una fachada antes de enfrentarse al mundo cada día.

mujer joven sentirse en paz dejar ir es duro

Cuando nuestra fachada es similar a nuestra personalidad genuina, «llevarla» no tiene efectos psicológicos perjudiciales.

Pero a veces, el exterior de las personas no se parece en nada a su verdadero yo. Además, se sienten tan cómodos con la fachada que quitarla les da miedo.

Así que, cuando las cosas que necesitas soltar están vinculadas a tu fachada, soltar adquiere una importancia totalmente nueva. Porque en ese punto, esencialmente estás siendo desafiado a quitarte tu armadura emocional.

Pasos a seguir: Dar la cara en público es normal. Pero los problemas surgen cuando hay una zanja cavernosa entre lo que realmente eres y lo que quieres que la gente crea.

Si te encuentras en una de estas relaciones insostenibles contigo mismo, puede que haya llegado el momento de un cambio psicológico con vistas a ser más auténtico.

6. El asunto entra en conflicto con tus creencias preconcebidas

Has hecho todo el trabajo duro para descubrirte a ti mismo. Has estudiado tus puntos de vista, investigado tus opiniones e incluso te has enfrentado a tu sombra.

Y entonces, un día, tropiezas con una pepita de información que podría obligarte a replantearte algo que aprecias mucho, ya sea un concepto, un entendimiento o un individuo.

Como has trabajado duro para llegar donde estás, la idea de equivocarte puede parecerte ominosa y aterradora. Francamente, no tienes energía para volver a cambiar. Así que ignoras el hecho potencialmente ofensivo y te aferras a tu punto de vista.

Pasos a seguir: Este es otro caso en el que resulta beneficioso estudiar el concepto de temporalidad. Siéntete cómodo con la idea de que el trabajo de ser tú -ser humano- no tiene fin.



7. Tienes una problema de salud mental

En un pasado no muy lejano, la salud mental era un tema tabú. Era una de esas cosas sobre las que la gente cuchicheaba, y las personas que acudían a terapeutas ciertamente no compartían esa información libremente.

Afortunadamente, las cosas han cambiado. Hoy en día, la terapia, el coaching y el asesoramiento son tan típicos como un desayuno de bacon y huevo.

Sin embargo, si tienes un problema de salud mental no resuelto, es más probable que tomes malas decisiones y te aferres a la negatividad en todas sus formas, lo que dificultará tu desprendimiento.

Pasos a seguir: Si sospechas que tienes uno o varios problemas de salud mental que debes tratar, recurre a un terapeuta. No des por sentado que no puedes permitírtelo. En primer lugar, comprueba si tu seguro lo cubre.

Si no es así, considere la posibilidad de explorar una de las opciones de terapia en línea; la mayoría tiene paquetes para varios presupuestos. También puedes buscar programas comunitarios gratuitos o de muy bajo coste.

8. El conflicto te da un propósito

¿Obtienes algún propósito de aquello a lo que te niegas a renunciar? ¿? Si es así, es menos probable que lo dejes ir. Después de todo, anhelamos un propósito, y si un rencor o una relación malsana nos proporcionan alguna estructura, es posible que tu ego no quiera dejarlo ir.

Por ejemplo, supongamos que «Carlos», el compañero de «Patricia», tiene un problema de borrachera. Todos los viernes por la noche, Carlos llega a casa borracho y Patricia lo mete en la cama de forma segura y cómoda.

Como a Patricia le gusta complacer a la gente y le satisface hacer felices a los demás, este ritual de embriaguez le ha dado un sentido a su relación… aunque sea retorcido.

En nuestro ejemplo, Patricia probablemente sabe, en el fondo, que necesita cortar lazos con Carlos. Además de la rutina de los viernes por la noche, Carlos da por sentada a Patricia y la relación está estancada en un punto muerto. En el fondo, Patricia sabe que es hora de dejarlo ir, pero la dinámica malsana de la relación le da un sentido de propósito.

Pasos a seguir: La clave para romper este ciclo es la objetividad y la autorreflexión. Haz una lista de pros y contras sobre la relación. ¿Qué parte gana? Hazte las preguntas difíciles sobre por qué te quedas cuando está claro que no funciona.

9. No te das cuenta de que estás aguantando

El cerebro humano es increíble, pero no infalible. De hecho, gracias a las suposiciones implícitas y los sesgos de la experiencia, nuestras mentes se equivocan con frecuencia, rellenando agujeros de forma imprecisa y sin tener en cuenta factores pertinentes.

Quizá no haya mejor ejemplo de las tendencias defectuosas del cerebro que cuando te engaña haciéndote creer que necesitas algo terrible para ti, ya sea una sustancia, una persona o un sistema de creencias.

Puede que ni siquiera te des cuenta de que estás agarrando algo podrido en estas situaciones.

Pasos a seguir: La meditación es una forma excelente de conocer mejor el cerebro; además, proporciona claridad mental, lo que permite ver la vida tal y como es, lo que conduce a una mejor toma de decisiones y a una mayor satisfacción vital.

10. Te asusta la alternativa

Aferrarse a alguien o a algo por miedo a quedarse solo u otros inconvenientes imaginarios es habitual. Tal vez estés atravesando un periodo en el que tener un acompañante te parece importante (en realidad, nunca lo es).

O tal vez examinar un punto de vista alternativo destrozaría su identidad actual, que le parece demasiado abrumadora para abordarla en este momento.

hombre escalada aguantar dejar ir es dificil

Sea cual sea la circunstancia, tu incapacidad para deshacerte de lo que ya no te sirve podría ser un problema de miedo.

Pasos a seguir: Enfréntate a tus miedos. Son lo que más te impide vivir la vida que quieres.

11. La falacia del coste hundido te tiene dominado

¿Has oído hablar alguna vez de la falacia del coste hundido? Es la falsa creencia de que debes continuar por un camino condenado o equivocado simplemente porque ya has invertido recursos materiales, emocionales o personales.

En pocas palabras, es el acto de «meter los pies hasta el fondo».

Inicialmente, el razonamiento parece sólido. Después de todo, se supone que no debemos abandonar cosas y personas en tiempos difíciles, ¿verdad? En algunos casos, sí. Es cierto. ¿Pero en otros? No tanto.

Pasos a seguir: La resiliencia ayuda en estas situaciones. Aprender a reducir pérdidas y no dejarse llevar por el remordimiento son habilidades valiosas que hay que dominar. También te ayudarán a evitar quedarte en situaciones sin salida.

Reflexiones finales

Esperamos haberle ayudado a comprender por qué te aferras a cosas que ya no necesitas. Una vez que descubras tu cóctel de razones, empieza poco a poco a trabajar en ellas.

No te castigues si te lleva tiempo. Cambiar es difícil. Sigue trabajando.

Con el tiempo, adquirirás la confianza y harás los cambios de comportamiento necesarios para posicionarte mejor y soltar lastre. Mucha suerte.

Ir arriba